El 10% de quienes más ganan –y, en especial, el 1% que corona esta cúspide– se rodea cada vez más de colegas con ingresos igualmente altos, lo que afecta a la cohesión social, la movilidad y la igualdad.
Origen: Cómo los grandes sueldos están cada vez más aislados en el trabajo | IESE Insight
Un estudio internacional de largo recorrido sobre la segregación salarial en economías capitalistas avanzadas ha analizado el 10% de quienes más ganan –así como quienes se sitúan en el 1% más alto– observando qué proporción de sus compañeros tiene ingresos similares y qué proporción apenas representa una fracción de sus sueldos. El estudio revela que los grandes sueldos están cada vez más segregados, lo que tiene implicaciones profundas para la cohesión social, movilidad, integración e igualdad.
El estudio concluye que los profesionales que más ganan están cada vez más rodeados de otros con su mismo nivel salarial y más aislados de los ingresos más bajos, así como que las raíces de la brecha salarial hay que buscarlas en la desindustrialización, la reducción de plantillas laborales y la digitalización.
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Con la desindustrialización, las economías avanzadas han ido perdiendo fábricas tradicionales donde era habitual la interacción entre todos los niveles de empleados, desde operarios hasta directivos. Las empresas de servicios, ya sean de asesoramiento financiero o de limpieza, tienden a estar más especializadas y polarizadas. En términos generales, el sector financiero destaca por su contribución desproporcionada a la desigualdad, tanto en épocas de bonanza como en crisis.
La digitalización de los procesos laborales, por su parte, tiende a eliminar tareas rutinarias y de baja cualificación, creando empresas más homogéneas. Los trabajos no rutinarios, tanto de alta como de baja cualificación, pueden escapar a la automatización, pero quienes los realizan raramente interactúan entre sí de forma significativa.
El creciente aislamiento de los trabajadores según su nivel de ingresos es relevante porque, aunque solemos vincular la cohesión y la movilidad social con las instituciones cívicas, los barrios y las escuelas, la realidad es que la mayoría de adultos pasa más tiempo interactuando con compañeros de trabajo que con vecinos. Cuando los trabajadores con ingresos bajos dejan de compartir empresa con los que más ganan, también desaparecen oportunidades de ascenso interno.
En entornos segregados, quienes menos ganan no acceden al mismo nivel de información ni de influencia que sus compañeros con sueldos altos, lo que limita sus posibilidades de progresar.