Básicamente perder la posibilidad de ser propietario de una vivienda cambia la forma en que los jóvenes piensan en el futuro, reduciendo el incentivo para ahorrar o para trabajar para alcanzar objetivos financieros a largo plazo.
Origen: Lo mejor de la semana [34] – Mind Tricks por Hugo Sáez
¿Qué sucede cuando los jóvenes dejan de creer que algún día podrán ser dueños de una casa? Dos investigadores estadounidenses han querido profundizar en las consecuencias de la crisis de vivienda que se vive en el país, y en la mitad del resto del mundo. Para ello han analizado las decisiones económicas de miles de personas dividiéndolas en 3 grupos: propietarios, no propietarios que esperan poder comprar una casa y no propietarios que creen que nunca podrán hacerlo. Este último grupo se comporta diferente a los otros dos, ya que gastan más de sus ingresos en el día a día, se esfuerzan menos en el trabajo y son más propensos a realizar inversiones financieras arriesgadas. Básicamente perder la posibilidad de ser propietario de una vivienda cambia la forma en que los jóvenes piensan en el futuro, reduciendo el incentivo para ahorrar o para trabajar para alcanzar objetivos financieros a largo plazo. Algo que puede explicar muchas tendencias, como el auge de las criptomonedas y la economía de casino. Muy interesante.
“Cuando ser propietario de una vivienda se vuelve inalcanzable, las recompensas futuras por trabajar duro, ahorrar con ahínco y asumir riesgos de inversión prudentes se reducen drásticamente. Los hogares que se dan por vencidos optan por vivir el presente -consumiendo más, trabajando menos y, en ocasiones, apostando por activos de alto riesgo – mientras que quienes aún esperan comprar una vivienda siguen actuando con disciplina a largo plazo. A lo largo de la vida, estas diferencias se acentúan. Incluso hogares que comienzan con un patrimonio casi idéntico pueden terminar en situaciones financieras completamente diferentes, dependiendo de si se aferran a la posibilidad de ser propietarios de una vivienda. A medida que disminuye la asequibilidad de la vivienda, más hogares caen en el grupo de los desalentados, lo que produce una distribución de la riqueza cada vez más polarizada y desigual.”